
Mi encuentro
Bendigo tus manos... Con esas palabras puedo describir mi encuentro con Dios, fue cuando iba en el 3° semestre de mi carrera, durante un día de prácticas paso lo siguiente:
Había una paciente que no podía valerse por sí misma, llevaba horas pidiendo que alguien le ayudará, pero todo aquel que pasaba a su lado la ignoraba, todos compañeros me dijeron que no le diera importancia que había más trabajo, pero algo en ella me llamaba, sentía la necesidad de ayudarla y de estar con ella, así que decidí acercarme. Cuando terminé de hacerle su aseo personal, ella me tomó desprevenida de las manos (las cuales eran muy calidas y suaves), me miró fijamente y comenzó a orar, quedé anonadada… ¡No sabía que hacer!
Al terminar de orar por mí, ella me miró a los ojos con una mirada llena de amor y me dijo: “Bendigo tus manos, porque sé que vas a hacer muchas cosas buenas, serás medio para cambiar y confortar vidas, tu misión es ayudar a muchas personas y te seguro que con la luz del Espíritu Santo lo lograrás."
¿Saben? Después de eso sentí algo dentro de mí, algo que no puedo expresar con palabras, pero tengo la seguridad de que fue Dios quien, mediante esa paciente, me habló y me impulso a buscar la misión que él tiene para mí, desde ese día comenzó mi historia con Dios.
