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Mi encuentro
En ocasiones, solo hay que detenernos un momento y ver a nuestro alrededor...
Recuerdo una de las oraciones más fuertes que he vivido durante los años que he servido, fue durante un retiro de liderazgo
que viví hace un par de años.
Al estar de rodillas, con los ojos cerrados, sentí la presencia de Dios frente a mí, sin abrir los ojos surgió en mí una necesidad gigantesca de recargarme hacia adelante, pude descansar, fueron unos escasos segundos de paz inexplicable, sin darme cuenta esa fue la forma en que me dijo, aquí estoy y te amo.
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